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PROYECTO DE INNOVACIÓN EDUCATIVA
RÚBRICAS y MATRICES DE VALORACIÓN
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Modelo para la reflexión del profesorado |
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En nuestras aulas, los alumnos leen literatura interesante, escriben documentos interesantes, integran la información sobre recursos con opiniones personales, hacen trabajos en grupo o llevan a cabo proyectos colaborativos, comparten información al tiempo que resumen sus conclusiones, utilizan información de una de las áreas de estudio para resolver problemas e integrar información en otras áreas, realizan presentaciones digitales, elaboran diagramas, gráficos, realizan exposiciones sobre un tema dado... La capacidad de seleccionar adecuadamente una respuesta de una serie de opciones para responder preguntas cortas (evaluación por preguntas múltiples) o responder abiertamente a una serie de cuestiones (exámenes tradicionales) no refleja lo que se espera que hagan los estudiantes para solucionar problemas complejos, comunicar ideas constructivas, persuadir a otros para adoptar posiciones sobre asuntos importantes, organizar información, trabajar en colaboración con otros o desarrollar las diferentes competencias básicas. IDEAS BÁSICAS Una Matriz de valoración (Rúbrica) facilita la calificación del desempeño del estudiante en las áreas del currículo (materias, temas, trabajos, tareas...) que son complejas, imprecisas y subjetivas. Esta matriz podría explicarse como un listado del conjunto de criterios específicos y fundamentales que permiten valorar el aprendizaje, los conocimientos y/o las competencias, logrados por el alumno/a en un trabajo o tarea concreta. Con ese fin establece una gradación o niveles de la calidad de los diferentes criterios con los que se puede llegar a desarrollar una competencia, objetivo, contenido o cualquier otro tipo de tarea que se lleva a cabo en el proceso de aprendizaje. Generalmente se diseña de manera que el alumno/a pueda ser evaluado en forma "objetiva" y consistente. Al mismo tiempo, nos permite especificar claramente qué esperamos de nuestros alumnos/as y cuáles son los criterios con los que vamos a calificar una tarea previamente establecida de acuerdo con el tipo de actividad que se desarrolle. De acuerdo con lo anteriormente expuesto, una matriz de valoración o rúbrica nos servirá para averiguar cómo está aprendiendo el alumno/a y, en este sentido se puede considerar como una herramienta de evaluación formativa, al convertirse en parte integral del proceso de aprendizaje. Esto se logra en las siguientes situaciones: involucrando al alumno/a en el proceso de evaluación de su propio trabajo (rubrica su trabajo, autoevaluación), del trabajo de sus compañeros/as o incluso participando en el diseño. Si partimos de la premisa de que la evaluación tiene como propósito fundamental proporcionar información sobre los distintos momentos del aprendizaje, esta herramienta nos ofrece una serie de ventajas claras como son: * Es poderosa para el profesor y para evaluar. * Clarifica cuáles son los objetivos del profesor y de qué manera pueden alcanzarlos los estudiante por lo que promueve expectativas de aprendizaje. * Enfoca al profesor para que determine de manera específica los criterios que va a adoptar en el momento de la valoración. * Permite describir cualitativamente los distintos niveles de logro que los alumnos/as deben alcanzar. * Permite que los alumnos/as conozcan los criterios de calificación con los que serán evaluados. * Permite que los alumnos/as evalúen y hagan una revisión final a sus trabajos, antes de entregarlos por lo que potencia al alumnado a comprometerse con su propia valoración. * Indica con claridad a los profesores y alumnos/as cuáles son las carencias o deficiencias de la tarea, y promueve acciones para la mejora. * Reduce la subjetividad en la evaluación. * Promueve la responsabilidad de los alumnos/as. * Potencia el desarrollo de las competencias al centrarse los logros en el desempeño. * Evalúa niveles cognitivos de orden superior, por lo que es necesario que nuestros alumnos desarrollen habilidades adquiridas en otras materias dándose así una integración curricular. * Proporciona criterios específicos para medir y documentar el progreso.
Cómo elaborar una rúbrica o matriz de valoración En primer lugar hay que establecer con claridad un objetivo, competencia, desempeño, comportamiento, actividad que vamos a abordar y describir lo más claramente posible los criterios específicos que vamos a utilizar para llevar a cabo la evaluación. A continuación, deberemos diseñar una escala de calidad, estableciendo los niveles de desempeño que puede alcanzar el estudiante. Estos niveles pueden ir, por ejemplo, de excelente hasta deficiente. La escala de calidad se suele ubicar en la fila horizontal superior, con una gradación que vaya de mejor a peor. Es importante que la gradación de esta escala sea obvia y precisa para que haya diferencia en los distintos grados que se pueden lograr en el aprendizaje de un tema propuesto. En la primera columna vertical se ubican los aspectos o elementos que se han seleccionado para evaluar. Las rúbricas que hemos elaborado para las diferentes propuestas de trabajo, tanto de la weblog como para los trabajos de investigación se han basado en los modelos EEIM, basado en las teorías de Weber y Gardner y en los modelos de O´Malley y Pierce y sus teorías de la Valoración Integral. Pueden elaborarse rúbricas más elementales, dentro de este mismo paradigma . Sintetizando, nos propondremos unos criterios para cada una de las propuestas, y utilizaremos el siguiente enunciado: EASC El alumno/a será capaz de...conseguir, utilizar... Elaboraremos una rúbrica general, válida para todas las propuestas, y rúbricas específicas para cada una de ellas. Las rúbricas específicas serán conocidas y utilizadas por los alumnos/as, por lo tanto, formarán parte del proceso. Las rúbricas que elaboraremos, deberán tener un apartado para evaluar la corrección ortográfica, y además, deberán incluir: Identifica... Crea respuestas... Aplica vocabulario... Investiga... Contribuye con datos... Aporta nuevas perspectivas...
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Cada una de las propuestas, se introducirá con distintas técnicas de motivación y teniendo presente las ideas previas de los alumnos/as. Utilizaremos las siguientes preguntas reflexivas durante el proceso: ¿Cuánto tiempo utilicé en hablar? ¿Cuánto tiempo hablaron los alumnos/as? ¿Quién habló más y por qué? ¿Existieron actividades adicionales que podrían haber ayudado a los alumnos/as a descubrir más? ¿Funcionó mi estrategia para la motivación? Causas.
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