|
NUEVE ENTEROS Capítulo 11: El reencuentro de Alí y Paula
|
|
Fueron unos días muy duros. Alí estaba estudiando todo el día. Al atardecer salía al parque para despejarse un poco y charlar un rato con sus compañeros. Después de cenar volvía al trabajo. Filosofía, matemáticas, lengua, inglés, historia, literatura... ya no sabía todo lo que había estudiado, leído, repasado y vuelto a estudiar. Alí salió muy satisfecho del examen. Sabía que le había ido bien. Había contestado con soltura a todas las preguntas. Además, su nota media en el instituto era estupenda. Estaba seguro que podría matricularse en Trabajo Social. Había decidido estudiar en Sevilla. No sabía por qué, pero aquella ciudad era especial para él. Un día al salir de clases, Alí decidió en quedarse a estudiar en la biblioteca de la universidad y, cuando bajó a la cafetería, se encontró con Paula, aquella niña tan guapa que conoció en el piso de acogida. Hacía mucho tiempo que no la veía, se acercó a ella y los dos se abrazaron sin hablar. - Sigues igual de guapa, dijo Alí susurrándole al oído. Alí, sorprendido de verla otra vez después de tanto tiempo, la invitó a un café . Empezaron a contarse atropelladamente lo que había sido de sus vidas durante tantos años. Parecía que no se hubieran separado nunca. Salieron a dar un paseo para poder seguir hablando . Los dos estaban estudiando la misma carrera. Ahora volvían a ser compañeros, volvían a compartir sus ilusiones y sus sentimientos. Los años fueron pasando y Paula y Alí, inseparables, habían terminado su carrera. Algunas veces, durante las vacaciones o en fines de semana, Paula acompañaba a Alí a Mengíbar para estar con su familia. María era parte de esa familia. Ella les había puesto en contacto con La Cruz Roja para que pudieran empezar a trabajar, aunque fuera de forma voluntaria. María les había dicho que sería fácil puesto que eran muy necesarias personas tituladas, que supieran inglés y que además hubieran sido inmigrantes. Estuvieron en Madrid en las oficinas centrales realizando una entrevista y allí dejaron su currículo. Apenas pasaron unos días cuando les comunicaron que, tras realizarse una serie de pruebas y analíticas, debían presentarse en las oficinas de la Cruz Roja de Santa Cruz de Tenerife. Allí empezarían a trabajar ese verano. Para Alí y Paula el futuro estaba empezando a ser como ellos siempre habían soñado. Por supuesto, Paula y Alí se casaron mientras ayudaban a otros inmigrantes que, como ellos, llegaban a las costas españolas cargados de ilusión y expectativas y marcados para siempre por la miseria, hambre, dificultades y violencias de sus países de origen.
|