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NUEVE ENTEROS Capítulo 1: Kenia
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Kenia es un hermoso país africano situado en la costa oriental. Sus interminables playas Swahili de arena blanca y agua cristalina, sus arrecifes de coral, sus conjuntos arqueológicos supervivientes de civilizaciones milenarias, sus reservas naturales sorprendentes, donde abundan los elefantes de la selva, los leones, los leopardos, los chimpancés, las jirafas, los ocapis, los ñus, las preciosas cebras de Gravy... los papagayos, los pelícanos, los flamencos, los cucos y las garzas, los miles de flamencos del lago Nakuru... y algún que otro gorila. Y en este hermoso e inmenso país africano vive una nyumba, nombre que reciben las familias del pueblo kikuyu. Los antepasados de Mohamed, un hombre reservado y tranquilo con unos grandes ojos verdes que resaltan sobre su negra piel, llegaron hace muchos siglos a Kenia y durante generaciones fueron agricultores, pero perdieron sus tierras y se vieron obligados a trabajar como obreros en granjas. El clan de Mohamed emigró a la Provincia del Valle de Rift, donde pudieron empezar una vida nueva. Durante años vivieron medianamente bien, pero esta situación empezó a cambiar y comenzaron las discriminaciones hacia los kikuyu, siendo además blanco de los primeros brotes de violencia étnica. Los políticos instauraron un sistema llamado Majimboism, con el que sólo tienen derecho a la propiedad de la tierra los habitantes originales de cada territorio. Mohamed siente preocupación y miedo. Intenta no hablar del tema, al igual que nunca nombra el número diez, una superstición de su cultura, pero hay que tomar una decisión. Yasmín, su mujer, es alta, con unos ojos marrones muy brillantes en los que se adivina su inteligencia, siempre lleva su pelo recogido. Es muy cariñosa, nerviosa, le gusta cocinar, bailar y es solidaria con todas las personas. Yasmín tampoco quiere hablar de la situación, ni quiere hablar del próximo nacimiento de su segundo hijo, otra superstición del pueblo kikuyu, porque pueden dañarlo los espíritus malignos. Mohamed Alí ya ha cumplido 7 años y ha heredado los ojos y la inteligencia de su madre. También es nervioso, reservado, un poco cabezota y le gusta jugar al fútbol con sus amigos y ayudar a su familia. Apenas quedan chelines keniatas y las revueltas callejeras son cada vez mas frecuentes. Una calurosa tarde Mohamed, mientras tomaba su té con menta e hierbabuena, piensa que ya es momento para tomar una decisión. El camino es Europa. Lo ha pensado y estudiado durante muchas noches sin dormir. Ha hablado con muchos compañeros y no encuentra otra salida. Con un gesto cariñoso, hace que Yasmín y Mohamed Alí se sienten a su lado y lo escuchen. Y lo escuchan. Mohamed no pregunta, sólo cuenta su plan de hechos consumados. El único inconveniente de hacer el viaje rumbo a Europa era que Yasmín, la madre estaba embarazada y el niño podría sufrir daños. Pero en ese momento dijo Yasmín: - No importa, todavía me quedan varios meses para el parto. Después de esto, siguieron con lo del viaje. Primero planearon cómo iban a llegar hasta Marruecos, porque no tenían coche. El padre Mohamed le dijo a su familia que para llegar a Marruecos debería de ser de forma ilegal, ya que apenas tenían dinero. La idea era llegar lo más lejos posible utilizando trenes de mercancías, con dirección a Marruecos. Al siguiente día así lo hicieron, prepararon las maletas, se despidieron de su familia y se fueron a una estación de trenes. Cuando llegaron a la estación, aprovechando el bullicio, se montaron en un tren de mercancías clandestinamente. Esta familia tuvo mucha suerte porque nadie se dio cuenta. El recorrido que iban a hacer era muy largo, por lo que Mohamed le dijo a su hijo que no se desesperara durante el viaje. El primer lugar que atravesaron fue Sudán un país muy grande y con desierto según decía Alí. Mohamed Alí le dijo a su padre: - ¿Cuándo vamos a cruzar este país? Y Mohamed le contestó: -Ya mismo, ya falta muy poco. Al siguiente día pasaron por un país que se llamaba Chad. Mohamed Alí se desmayó en pleno viaje por un intenso e insoportable calor. Cuando ya se había recuperado, Mohamed Alí le preguntó a su padre: - ¿Qué son esas cuevas? Y Mohamed le dijo: - Son yacimientos de petróleo. - ¿Y por qué hay tantos papá? - Porque es un país muy rico en petróleo. A continuación pasaron al país de Níger. Hasta el momento habían tenido mucha suerte con los diferentes trenes que habían utilizado, pero ahora tocaba un recorrido andando. En el momento en el que estaban pasando unas cadenas montañosas, Mohamed se torció el tobillo, y como no podía andar bien, acamparon en un bosque. A los dos siguientes días siguieron con su trayecto y.... - ¡ Por fin! -Dijo Alí ya desesperado, - ¡Hemos llegado! Al llegar a Marruecos, unos camioneros los recogieron y los llevaron justo al sitio donde salían las pateras, para irse a las Islas Canarias. Cuando estaban allí, se encontraron con un hombre mafioso e ilegal como todas las personas que habían allí. Este señor era moreno, de piel blanca y con ojos azules. Tenía una mirada fría que asustaba a todas las personas que se ponían por delante. Este señor les hizo pagar 1.000 euros porque se iban a montar tres personas en la patera. Mohamed se los dio muy asustado y salieron corriendo de allí. Cuando se hizo la noche, esta familia y diez personas más se montaron en una patera. Como no sabían si iban a llegar sanos y salvos se pusieron a rezar para que su dios, Alá, les ayudara. Durante el duro recorrido, Yasmín empezó a sufrir fuertes dolores de barriga Mohamed, el padre, estaba muy preocupado, ya que podía sufrir algún daño el niño. Cada vez era mayor la preocupación, a Mohamed sólo le importaba su hijo que ya mismo iba a nacer. Para colmo era un día tormentoso y la patera se podía volcar. De repente se puso a llover y las olas alcanzaban ya los tres metros. Una de esas olas hizo que la patera chocara contra una roca y esta roca hizo un agujero a la embarcación. Cuando pasaron unos minutos estaba la patera casi hundida. Un barco pasó por allí y decidió recogerlos con sus salvavidas. Yasmín, que estaba bastamte enferma, no tenía ni fuerzas para agarrarse al flotador. Al final pudo montarse y este barco les llevó a las Islas Canarias. Llegaron en concreto a Santa Cruz de Tenerife, a un puerto que se llama Puerto de la Cruz. Allí había muchas personas de vacaciones y Mohamed Alí preguntó: - ¿Por qué hay tanta gente aquí papá? - Porque es un sitio muy bonito y las personas vienen a disfrutarlo. Estamos en Europa, Alí. -Le contestó su padre. A lo lejos había una gran montaña y Alí se pregunto a sí mismo y dijo: -¿Qué será esa montaña? ¿Papá has visto esa gran montaña? Es un volcán y no te acerques mucho a ellos, cuando echan de ese agujero todo el fuego pueden causar hasta destrucciones de una ciudad entera. Las familias que había salvado el barco estaban muy agradecidas, aunque también muy hambrientas. En cuanto llegaron a las Islas Canarias, los servicios sanitarios se llevaron a Yasmín al hospital. Mohamed y su hijo Alí fueron corriendo al hospital para ver lo que pasaba. Ellos dos estaban muy emocionados, mientras que su mujer estaba sufriendo mucho. Después de pasar unas dos o tres horas, nació la segunda hija, que pesaba 2,100kg y medía 50cm. Esta niña se quedó una semana en la incubadora hasta que pesó unos 2,300kg. Después de tres días inscribieron a la niña en el registro civil con el nombre de Nana. El nombre lo eligieron por mayoría y todos estaban de acuerdo.
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