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"Turandot"
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Dos décadas después de Madama
Butterfly, Puccini volvía al Extremo Oriente- en esta ocasión,
China- para desarrollar la que fue su obra póstuma, Turandot. Una
ópera que gozó de una gran aceptación desde su peculiar estreno en
1926, dos años después de la muerte del compositor en Bruselas. La
evolución de las anteriores obras de Puccini culminó en una ópera de
tal belleza como lo atestiguan esos fragmentos que han sobrepasado
la línea de la ópera para llegar al gran público: "Nessun dorma",
"In questa reggia" o "Signore, ascolta". Destaca la
repercusión del aria de tenor gracias a su aparición en galas
mundialmente conocidas -Los Tres Tenores- o en la película de
Amenábar, "Mar Adentro" . Sin embargo, es en la argumentación donde
destaca la ópera.
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| Surgió el tema de Turandot en una comida con Giuseppe Adami, el libretista de "La Rondine" y "Il Tabarro", y Renato Simoni, que había adaptado esta historia para una obra de Teatro. El argumento tenía todo lo necesario para seducir a un compositor enamorado del exotismo: una protagonista, y posibilidades de crear papeles con carácter humano y profundidad psicológica, inspirados en la "Commedia dell'Arte" : Ping, Pang, Pong. Adami y Simoni pusieron enseguida a trabajar, mientras Puccini empezó a buscar melodías chinas, fotografías y dibujos de trajes orientales. Sin embargo, como casi todas las veces, el compositor no estaba contento con el borrador que le dieron en la Navidad de 1920, creyó que el primer acto era demasiado largo y exigió cortes radicales. Un mes más tarde, tras las modificaciones el maestro ya estaba satisfecho. Escribió a Riccardo Schnabl "Turandot está cobrando proporciones y valores fantásticamente hermosos. Adami y Simoni están haciendo y harán un excelente trabajo. Será un libreto hermoso y sobre todo original, lleno de colorido, sorpresas y emociones." En los primeros esbozos Liu no estaba condenada a morir, pero después de 2 años de trabajo, Puccini comprendió que Liu debía morir si quería resguardar la cohesión tanto dramática como musical de la obra. Escribió a Adami "Esta muerte podría servir para neutralizar la frialdad de la princesa" El compositor empezó a escribir el primer acto en 1 de Enero de 1921 y terminó la orquestación del primer acto en Noviembre de 1922. Mientras trabajaba en la orquestación del segundo acto al final de 1923, un dolor de garganta y tos persistente empezaron a darle problemas. Sin embargo, el maestro decidió ignorarlo. En Febrero de 1924 completó el segundo acto. Durante los siguientes meses, Puccini trabajó rápidamente en la orquestación del tercer acto hasta la muerte de Liù. Con un dolor cada vez más intenso, Puccini decidió consultar al médico. Al principio le diagnosticaron una inflamación reumática de la garganta. En el otoño de 1924, Puccini empezó a trabajar con Toscanini, que iba a ser el director del estreno. Sin embargo, faltaban dos escenas después de la muerte de Liù, porque el maestro quiso esperar al texto definitivo del dúo de Turandot y Calaf para escribir la transformación en la personalidad de la princesa. Puccini aceptó, por fin, la cuarta versión del texto de dúo del libretista Adami en 8 de Octubre de 1924, 2 días antes de que le diagnosticaran un cáncer de garganta, la enfermedad que le mató unas semanas después. El compositor fue ingresado a una clínica en Bruselas el día 4 de Noviembre. No obstante, siguió trabajando en "Turandot". El día 24 del mismo mes fue operado, pero 5 días después, falleció a causa de una insuficiencia cardíaca. Al morir el 29 de Noviembre de 1924, dejó 36 páginas de bocetos del dúo, la última escena y una pregunta que nadie sabría contestar "¿Cómo hubiera terminado el maestro esta ópera?"
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Un cuento
¿Chino?
En el año 1200 un tal Lari, poeta persa, cuenta una
fábula lejana sobre una princesa y sus caprichos. En 1700 este
cuento se sumerge en Las mil y una noches. En 1710 un autor francés,
Petit de la Croix, la lleva a Europa. Allí, un aristócrata italiano
–el conde Carlo Gozzi–, la transforma en 1762 en la fábula que hoy
reescribimos. El cuento sigue su camino: en 1801 el autor romántico
alemán Friedrich Schiller la hace tragedia. Y finalmente en 1926,
otro italiano, Giacomo Puccini, la vuelve su última –y póstuma–
ópera, concluida por otro italiano: Arturo Toscanini.
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El
argumento
El emperador Altoum quiere que su hija, Turandot, se case. Ella se niega: años atrás una antepasada suya (la princesa Lou-Ling) ha sido seducida y abandonada por un príncipe extranjero, y ella ha decidido vengarla. Así, acepta casarse con aquel príncipe que descubra 3 enigmas que ella propone, pero aquel que se presente y no adivine los enigmas, pierde la cabeza. De esta manera, ya 13 príncipes han perdido la cabeza, y se ha instaurado un régimen de terror en la ciudad.
Altoum está ya resignado a ver desaparecer su dinastia, pero llega un príncipe desconocido (Calaf, hijo de Timur, rey de un reino que el imperio de Altoum ha conquistado, refugiado de incógnito en Pekín), que pide presentarse para los enigmas.
En vano Ping, Pong y Pang, ministros del reino, la esclava Liù (lazarillo del ciego Timur) y el mismo Altoum tratan de desalentar al príncipe desconocido: el quiere a Turandot, y se presentará a resolver los enigmas. Así lo hace, y termina descubriendo los tres enigmas de la princesa: la esperanza, la sangre y Turandot.
Vencida, Turandot sin embargo no se resigna. Reclama a su padre la salve de su destino, pero Altoum es implacable. Sin embargo, el príncipe desconocido no la quiere forzada junto a él, la quiere ardiente de amor. Así, propone a la princesa un último enigma: ella no sabe su nombre; si antes de la aurora logra descubrirlo, con la aurora él morirá.
Turandot acepta el nuevo desafío, y lanza a sus esbirros como perros de cacería a buscar el nombre del extranjero. Ping, Pong y Pang intentan disuadir al príncipe nuevamente, le ofrecen mujeres, joyas y poder, a cambio de que desista, pero él solo quiere a Turandot.
Finalmente, alguien ha visto a la mañana al príncipe hablar en la plaza con Timur y Liù, y son traídos para ser torturados. Liù, para evitar que torturen al viejo rey, dice ser la única que sabe el nombre del desconocido, pero es su profunda delicia saberlo y poseerlo ella sola. La tortura continúa, y las fuerzas de Liù flaquean. Presagia a Turandot que antes de la aurora ella también va a amar al príncipe, y antes de que el dolor sea tanto que termine por traicionarla, se suicida. Conmocionados, todos se retiran. A Calaf ya nada le importa. Besa a Turandot, para luego decirle su nombre: Calaf, hijo de Timur. Turandot, triunfal, se presenta ante su padre, con la aurora. Pero la calidez del beso de Calaf ha derretido el hielo del corazón de la princesa. Conoce el nombre del extranjero: es Amor.
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